El costo invisible de "ser productivo"
Es domingo por la tarde. El sol empieza a bajar, tiñendo el cielo de ese tono anaranjado que, curiosamente, en lugar de traernos paz, suele detonar una alarma silenciosa en el pecho. Te sientas en el sofá, pones algo en la televisión y, justo cuando tu cuerpo empieza a ceder a la gravedad, aparece esa voz familiar, incisiva y un poco tirana: ...


